
En el proceso de tratamiento del vidrio, no hay lugar para los errores. Un punto caliente en el horno, un borde frío en la estación de doblado… En poco tiempo, se producen distorsiones ópticas, grietas por estrés térmico o defectos en la capa de recubrimiento, que solo se detectan después de que el cliente recibe el producto. Hemos diseñado nuestro termómetro infrarrojo para el vidrio con el objetivo de evitar esos problemas desde su origen.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico
Se trata de un pirómetro de onda corta infrarroja (SWIR), ajustado para medir la emisividad del vidrio tanto recubierto como sin recubrimiento. Mide la temperatura de la superficie entre 300 y 1300 °C, con una precisión del ±1%. La respuesta es rápida, inferior a 10 ms. Además, su puntero óptico está orientado hacia el vidrio, y no hacia el calentador o el transportador cercano. La óptica está adaptada a las condiciones típicas de procesamiento del vidrio. Se puede obtener la señal en formato 4–20 mA o RS485, para utilizarla directamente en los sistemas de control de los hornos de templado, hornos de doblado, máquinas de laminación EVA/SGP/PVB y zonas de secado de recubrimientos. La carcasa tiene certificación IP67, lo que la hace apta para trabajar en entornos polvorientos y húmedos. Se puede instalar en espacios reducidos, donde los termopar suelen fallar.
¿Por qué funciona bien en condiciones reales?
En el proceso de templado, es necesario que la superficie del vidrio alcance uniformemente la temperatura adecuada para el templado. Si la temperatura es demasiado baja, no se logra la compresión necesaria en la superficie. Si es demasiado alta, existe el riesgo de que el vidrio se rompa durante el proceso de templado. Con la medición por infrarrojos, el controlador del horno puede mantener una temperatura constante, lo que reduce los desperdicios y mejora la calidad óptica del vidrio. En el proceso de doblado, este dispositivo permite mantener una temperatura constante en la zona de doblado, evitando así que el vidrio se dañe. En el proceso de laminación, evita que el polímero no se cure adecuadamente en el centro o se dañe cerca del calentador. De esta manera, la claridad óptica se mantiene constante y la resistencia mecánica del vidrio no varía. Como resultado, se reducen las reparaciones, se aceleran los cambios de producto y se consume menos energía, basándose en datos reales y no en suposiciones.
Detalles importantes para garantizar su precisión
Es necesario instalarlo perpendicularmente a la superficie del vidrio. También es importante asegurarse de que la configuración de emisividad sea adecuada para el tipo de vidrio y recubrimiento utilizado. De lo contrario, las lecturas serán inexactas. El sensor debe estar orientado hacia la zona crítica: el centro de la banda de vidrio, el borde donde se realiza el doblado o la zona de laminación. Además, es necesario mantener la lente limpia de polvo y condensación. En áreas con alta convección, es preciso proteger la línea de visión de las corrientes de aire que podrían causar fluctuaciones en las lecturas. Una vez instalado, este dispositivo reemplaza a los termopar, que suelen fallar. Sin embargo, sigue siendo necesario realizar calibraciones periódicas para asegurar que las lecturas sean precisas.