
Hacer que los elementos infrarrojos funcionen correctamente con su red eléctrica
Cuando hablamos de adaptar un elemento calefactor a la red eléctrica local, no estamos simplemente comprobando si es compatible o no. En realidad, lo que importa es si el equipo podrá funcionar durante toda la semana, o si se quemará en tan solo diez minutos.
Si está seleccionando lámparas infrarrojas para hornos de procesamiento en masa, recuerde que la tensión eléctrica es lo que determina todo: desde el grosor del filamento hasta la cantidad de calor que se genera en el tubo.
El problema de la tensión: de 110V a 575V
No puede simplemente elegir una tensión y considerarlo resuelto cuando se trata de equipos de uso industrial.
Por ejemplo, con un elemento de 110V, para obtener la potencia deseada, es necesario utilizar un filamento más grueso. Esto afecta la inercia térmica del aparato, es decir, cómo se calienta y enfría la lámpara.
En Norteamérica y Canadá, donde la tensión típica es de 480V o 575V, el objetivo es mantener una corriente baja. Una corriente más baja significa que se pueden utilizar cables más delgados y disyuntores más pequeños, sin preocuparse por que todo se derrita. Construimos nuestros elementos específicamente para estas condiciones.
Pero tenga cuidado: si conecta una lámpara de 480V a un circuito de 220V, casi no generará calor. ¿Y si hace lo contrario? ¡El filamento se destruirá al instante!
Densidad de calor y los compromisos que implica
Las lámparas de alta tensión son muy potentes. Generan una gran cantidad de calor en un espacio muy reducido, lo cual es útil si necesita que el proceso de procesamiento en masa se realice rápidamente.
Pero hay un problema: ese calor intenso ejerce mucha presión sobre el revestimiento de cuarzo de la lámpara. Debe asegurarse de que la carcasa del horno y los ventiladores de refrigeración puedan manejar ese calor. De lo contrario, los reflectores se deformarán, y entonces tendrá un problema mucho más grave.
Hacer que funcione en cualquier lugar
Ofrecemos reemplazos compatibles con prácticamente cualquier estándar regional. Quizás necesite una potencia específica para un sistema de soplado de PET, o una longitud especial para un horno de curado. En cualquier caso, comenzamos por determinar la tensión adecuada. Ajustamos la aleación del filamento para que la lámpara alcance la temperatura correcta sin sobrecalentarse. Si define bien la tensión y la corriente desde el principio, estos elementos podrán funcionar durante miles de horas sin fallar.